Hoy queremos dejaros una de las historias más bonitas que hemos tenido la oportunidad de ver por las calles de nuestra ciudad, hoy,  Fulgencio Fernández en La Nueva Crónica de León, les dedica un artículo, que vamos a compartir con todos vosotros.

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Amor a los 90… y siete

HISTORIAS Sinesio y Socorro solo eran dos ancianos leoneses a los que gustaba pasear de la mano. Una entrañable imagen que llegó a las redes sociales de la mano de Miguel Loureiro y se convirtió en una de esas historias a las que todos quieren poner «me gusta»

Las redes sociales acogen en sus tripas un sin fin historias de todo tipo, muchas de ellas nada edificantes y otras muchas simples cotilleos amparados en el anonimato que ofrecen.

También es verdad que, de vez en cuando, aparece eso que se ha dado en llamar una «historia humana» y los usuarios se vuelcan con ella, rápidamente le regalan el «me gusta», la comparten, la multiplican y, dicho sea de paso, dignifican esta herramienta tan cuestionada otras veces.

Agricultores en Zalamillas, caminaban hasta el cementerio de Castilfalé para que ella visitara a sus difuntosSon historias de todo tipo, heroicas, de generosidad, de resistencia… o historias normales, de la vida cotidiana pero que en los tiempos que corren han dejado de ser cotidianas.

Acaba de ocurrir, con dos ancianos leoneses, Sinesio y Socorro, de 97 años, que durante 30 años hacían algo tan normal como pasear de la mano, ofreciendo una imagen tan tierna como inusual. Seguramente no son buenos tiempos para la ternura y por eso nos sorprende.

Al menos le sorprendió a Miguel Loureiro, que se cruzaba muchos días con ellos sin saber ni siquiera su nombre pero que le llamaba la atención verlos, comprobar que a más gente le extrañaba la estampa y les paraban para hablar, para hacerse una foto con ellos. Y decidió «colgarla en la red», compartirla en su Facebook con un dibujo de la pareja sacado de una fotografía que les había hecho años antes. «Paseando siempre de la mano…» explicaba Loureiro, que seguramente no se imaginaba que había puesto en marcha una cadena que ha convertido a los dos ancianos leoneses en verdaderos personajes en la ciudad y en una pared de Ciñera, pues el artista local Sergio Canga llevó la imagen a una pared de la calle La Cubilla de esta localidad que fue el símbolo de la resistencia minera.

El siguiente paso de la imagen que el 13 de junio había colgado Miguel Loureiro fue su desembarco en el grupo de Facebook Historia de León (el 31 de julio). Los comentarios volvieron a multiplicarse y resultó que uno de los usuarios del grupo era José Ramón Quiñones, quien reconoce que se emocionó al ver la historia y los comentarios pues Sinesio o Socorro son sus abuelos.

Emilio Sánchez Hidalgo llevó esta entrañable historia a una de las secciones más seguidas de Verne, la titulada Cosas Bonitas. Sinesio y Socorro ya eran patrimonio del «me gusta».

Y como el interés en la historia es evidente el citado José Ramón Quiñones, el nieto de los ancianos que paseaban de la mano, ofreció todos los datos de quienes realmente se llaman Sinesio Quiñones y Socorro Negral, y tienen 97 años.

Naturales de dos pequeños pueblos cercanos, Zalamillas (el de Sinesio) y Castilfalé, se conocieron en los duros años de la Posguerra en las fiestas del pueblo de Socorro y, explica su nieto, «creo que se enamoraron muy rápido y pronto se casaron».

Socorro, de 97 años como su marido, tiene problemas de salud y en la actualidad viven en una residenciaComo tantas familias de la época y de aquellas comarcas se dedicaron a la agricultura, en el pueblo de Sinesio. La afición a los paseos siempre fue muy común en estas tierras pero tuvo además un detonante que habla del carácter de esta pareja. Socorro tenía la familia enterrada en su pueblo, Castilfalé, y acudía con cierta frecuencia a visitar sus tumbas y lo más habitual es que los dos recorrieran los 5 kilómetros que separan sus pueblos dando un paseo.

Con los ahorros de mucho trabajo se compraron un piso en León, en la zona de la Catedral, y ya hace más de treinta años que vinieron a vivir para él y así estaban más cerca de su familia. Entretenían los días paseando, de la mano, con recordadas muestras de cariño entre ellos…

Ya hace unos meses que la estampa no se puede ver por las cercanías de la capital. Socorro tiene problemas de salud y viven en una residencia, donde Sinesio le sigue cogiendo la mano y tratando con el mismo cariño de siempre.

Por suerte, sus paseos ya nunca serán borrados de las redes y el mural que saluda a los paseantes de Ciñera.

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